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viernes, junio 14, 2024

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Suiza, al rescate de su flota mercante

Suiza -país sin salida al mar- cuenta con una flota mercante que desde 1942 navega bajo pabellón helvético. No obstante, los cargueros cada vez son menos: 14 en 2023, frente a 50 hace seis años. Una nueva estrategia gubernamental busca frenar su desaparición.

Tienen el tamaño de dos campos de fútbol y nombres tan suizos como Lavaux, Lausanne, Romandie o Vully. El 9 de abril de 1941 el Consejo Federal creó la bandera suiza para en tiempos de guerra protegerse de los ataques enemigos. Antes de aquello, se utilizaron cargueros griegos que suministraban grano, hierro o carbón a través del puerto de Génova, carga que luego se transportaba a Suiza por ferrocarril o carretera. El objetivo era el abastecimiento de Suiza frente a los ataques de los submarinos alemanes y su puerto era Basilea —a orillas del Rin—, aunque ninguno de estos grandes buques podría fondear allí, debido a su tamaño. Y a pesar de estas precauciones, en 1943 disparos accidentales de la aviación británica hicieron naufragar el Maloja frente a Córcega y al Chasseral en Sète, el mismo año. Una mina alemana acabó en 1944, en el puerto de Marsella, con el Generoso. Todos eran cargueros suizos.

De 50 a 14 cargueros en seis años

En 2017 —en su 75 aniversario— la bandera suiza todavía ondeaba en cerca de 50 buques mercantes de seis armadores. Hoy esta enseña solo ondea en 14 buques de dos navieros: uno con base en Zúrich; el otro, en Morges, en el lago Lemán, cerca de Lausana.

La Oficina Federal de Navegación Marítima sigue teniendo su sede en Basilea y su jefe ostenta el rango de embajador. Abastecer a Suiza a través del puerto de Róterdam y luego por el Rin hasta Basilea —ya sea con cargueros de bandera suiza u otras nacionalidades— sigue siendo tan importante como siempre. Pero desde hace cinco o seis años, la marina suiza lucha por seguir siendo competitiva. En 2017 sufrió la quiebra fraudulenta de un armador suizo-alemán. Dicha bancarrota socavó el sistema de fianzas de pabellón suizo, pues el Gobierno helvético tuvo que desembolsar 215 millones de francos para cubrir la venta forzosa y la pérdida de nueve buques de carga y cuatro cargueros de productos químicos pertenecientes a los armadores SCL y SCT. Esta práctica de fianzas permitía a los navieros endeudarse a un tipo de interés favorable (1,5%) en los mercados bancarios para garantizar la construcción o compra de un buque.

La fianza se ha abandonado para los nuevos buques encargados después de 2017, sigue vigente solo para los que navegan bajo otra bandera que se beneficia de esta garantía. Los armadores suizos, sin embargo, en la práctica tienen poco interés en utilizar el pabellón suizo, que ya no ofrece ventajas financieras a los bancos.

Intervención parlamentaria

¿Cómo detener esta caída hacia el abismo? La Confederación tomó cartas en el asunto en 2022: El DFAE ha recibido el mandato del Consejo Federal de desarrollar una nueva estrategia marítima y pronto se presentará en Berna un proyecto de revisión de la legislación. Uno de los puntos clave es modernizar el Derecho marítimo suizo con una serie de medidas que deberían hacer que la bandera suiza sea más atractiva para los armadores.
Otras medidas se están tomando a nivel federal para reforzar su atractivo. El Consejo Federal, por ejemplo, estudia el principio de una tributación según el tonelaje de la capacidad de carga del buque, un principio más favorable que ya han adoptado 21 países de la Unión Europea. Esta tasa se basa en la capacidad de carga del buque y no en el beneficio que obtiene. De este modo, las compañías navieras pagarían menos impuestos.

Con información de Swiss Info

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